Tono Campos: “Tener la afición de tu lado siempre te empuja y te da más fuerzas”

El grovense se hace con la medalla de oro en C-1 después de un final muy apretado frente al húngaro Márton Kí¶vér

Primera medalla de oro para Espaí±a en los Campeonatos de Europa de Pontevedra. Tono Campos controló la prueba desde la salida y acabó imponiéndose en un esprint final espectacular. “Ha sido una carrera muy táctica desde el principio, porque iba en cabeza con los dos húngaros y estaban haciendo juego de equipo. Cuando conseguí­ soltar a uno de ellos en el primer porteo, el otro no me querí­a relevar y tuve que jugármela yo solo; únicamente cuando el grupo de detrás alcanzó al tercero empezó a colaborar”, relató el nuevo campeón de Europa.

Tras siete vueltas igualadí­simas, la clave del triunfo estuvo en pequeí±os detalles. “El último portero le hizo daí±o, también a mí­, porque la verdad es que fue una regata dura, con mucho viento, y llegamos justos de fuerzas”, explicaba el grovense. “Pude recuperar bastante bien porque él (Kí¶vér) acabó tocado el porteo y dar otro arreón al final, que ya sabí­a que iba a tener que dar porque él es duro. Al final me recuperó unos metros y además estaba muy movido por el final de las mujeres (K-1) y pude mantenerme en la canoa y dar otro arreón con el último aliento que me quedaba.”

Visiblemente emocionado pese a su ya amplio palmarés internacional, Tono Campos reconoció que “ganar en casa es un plus, estoy muy contento. Tení­a la ventaja de competir aquí­ en casa y tener la afición de mi lado, que siempre te empuja y te da más fuerzas. Hoy se demostró que los húngaros son muy fuertes en esta especialidad, ya les habí­a ganado otras veces, como en el Campeonato del Mundo de Oklahoma, pero ha sido (Kí¶vér) un rival muy muy duro y muy fuerte.”

Para el piragí¼ista grovense, este es un triunfo “que me da mucha moral para maí±ana en el dobles, ya que compiten el mismo húngaro con otro y lleva sin ganarles un barco espaí±ol desde 2004, y da moral también para afrontar el Campeonato del Mundo en Brandemburgo.”

Finalmente, Campos aprovechó para dedicar la victoria “a mi hija, que está aquí­ animándome, y a todos los que se acercaron aquí­ a Pontevedra para darme ánimos y ese último aliento, que fue el que me ayudó a ganarle al húngaro.”